Política

Milei y la trampa del anacronismo

Política 2026-08-25 07:00:04

El desafío de la política: mantener la sintonía con su tiempo; tres condiciones para un plan de estabilización; el centauro de equilibrio fiscal que demanda la sociedad; la revolución “marxista” del Presidente y una disyuntiva: ¿cómo congraciarse con Trump y recibir a León XIV?

Los sentimientos son la materia prima de la política. Determinan los climas emocionales que imperan en la sociedad. Esto nos lleva a la actualidad de esta semana. Una encuesta de la consultora Mide, que conduce Gonzalo de Janin, se vuelve interesante no por lo novedosa sino por lo insistente. El 21% de los encuestados manifiesta incertidumbre; el 20%, angustia y tristeza; el 19%, enojo; el 17%, esperanza; el 13%, confianza; el 5%, miedo; y el 1%, alegría.

El clima de desasosiego que llevó a Javier Milei al poder y que imperaba en la Argentina, sobre todo a partir de la pandemia y la cuarentena, parece reponerse lentamente. Este es un desafío enorme para la clase política. Esa atmósfera vuelve a poner en tela de juicio la calidad de la representación y la capacidad de la clase política para resolver los principales problemas de los argentinos.

La encuesta de Mide repite algunas de las preocupaciones que también indican otros relevamientos: los bajos salarios aparecen en primer lugar, con el 24%; la desocupación y el desempleo también alcanzan el 24%; después figuran la corrupción, con el 10%, y la inseguridad, el Gobierno, la pobreza. Un 5% señala a la inflación. Y ese es el éxito del Gobierno. Aunque la inflación sigue siendo muy alta, posiblemente este año se ubique alrededor del 29% o 30%, cinco puntos porcentuales por encima de la que Cristina Kirchner le dejó a Mauricio Macri, cuando se hablaba de una inflación insoportable, la gente ya no la identifica como el principal problema frente al salario que no alcanza y la desocupación.

Milei cree que se equivocan quienes señalan que existe un problema con los salarios. La encuesta de Mide indica que el 28% no llega a fin de mes; el 23% tiene muchas dificultades para llegar; el 21% llega justo, sin que le sobre nada; el 15% llega cómodamente; y el 10% tiene algunas dificultades. Es decir, el 25% está satisfecho. Todos los demás enfrentan alguna dificultad y el 28% no llega.

Milei considera que esto es una ficción. Es rara esa percepción de Milei porque las estadísticas del Indec indican que el salario registrado cayó un 8,9% en términos reales desde que él llegó al poder y un 3% durante 2025.

Hay variables que no siempre se tienen en cuenta al analizar este deterioro del salario. El tema es importante porque entre el poder adquisitivo y el consenso que inspiran los gobiernos parece existir una relación directa. El poder adquisitivo está erosionado porque, como en todo plan de estabilización, los salarios se demoran respecto de la inflación. Los gobiernos pretenden que las paritarias se ajusten según la expectativa de inflación futura y no de acuerdo con la pasada, para que la carrera salarial también desacelere la de los precios.

El 28% de los encuestados afirma no llegar a fin de mes

Además, aumentaron los servicios públicos. Habrá que analizar si la imagen del Gobierno sube o baja en alguna medida cuando llegan las facturas de la luz y del gas. En noviembre de 2023, al final del gobierno de Alberto Fernández, había un sistema de subsidios absolutamente delirante que provocó una crisis fiscal. La emisión monetaria para resolver esa crisis fiscal estaba relacionada con la masa de subsidios que el Estado pagaba por los servicios públicos. En ese momento, las facturas representaban el 6% del salario registrado. Hoy esa participación alcanza el 15%. Es decir, los servicios públicos le quitan mucho más al salario y por eso hay tanta gente que dice que no llega a fin de mes.

También está el problema del endeudamiento de las familias: algunas se endeudaron porque la tasa de interés era muy baja y otras lo hacen ahora con el principal propósito de pagar los alimentos. No se trata de una especulación financiera, sino de personas que no llegan a fin de mes y deben financiar sus compras con la tarjeta de crédito.

Un gráfico oficial del Banco Central muestra que la carga de la deuda sobre las familias, en relación con la masa salarial total, alcanza el 23%. Si miramos la relación de la deuda de las familias con el PBI, llega al 12%, un nivel muy alto frente al 5% registrado en abril de 2024, el primer dato de la gestión de Milei representado en este gráfico del Banco Central. Milei sostiene que se trata de un problema entre privados, pero cuando el volumen alcanza esa dimensión y afecta a tanta gente, se transforma en un problema político.

Cuadro sobre la estimación de la carga mensual de los servicios de deuda de las familias

Si sumamos la participación de los servicios públicos y de la deuda en el salario registrado, en noviembre de 2023, un mes antes de la llegada de Milei, alcanzaba el 19%. Hoy representa el 38%. Para muchas familias es una carga muy alta que genera malestar político.

Otro factor que podría incidir, a juzgar por la catarata de publicidad que hubo durante el Mundial de fútbol, es el gasto en apuestas, sobre todo deportivas, que afecta especialmente a los ingresos de la gente joven. No hay muchos datos al respecto en la Argentina.

Sin embargo, existe un estudio muy interesante de la Reserva Federal de Nueva York, elaborado por Jacob Goss y Daniel Mangrum, que analiza el efecto de la autorización del juego online en algunos estados de Estados Unidos y lo compara con aquellos donde no fue permitido. Según el estudio, en los estados que lo autorizaron, el volumen de dinero destinado a las apuestas se multiplicó por diez. También aumentó diez puntos porcentuales el endeudamiento bancario y mediante préstamos para comprar autos entre las personas menores de 40 años.

En la Argentina no existen muchas estadísticas sobre las apuestas

El juego es un tema que habrá que investigar en la Argentina, donde no hay demasiados datos. En FIEL, Fernando Navajas realizó un estudio muy interesante que publicó hace pocos días, aunque con menos datos que los que hay en Estados Unidos sobre este tema.

Desde la llegada de Milei hubo un cambio en la agenda pública, como demuestra que la inflación aparezca con apenas el 5% entre las preocupaciones de los argentinos. El principal agente de ese cambio fue el Gobierno.

Las preocupaciones del 24% de los encuestados son la desocupación y los bajos salarios

La gran pregunta es si la dirigencia política, pero sobre todo Milei, puede adaptar su forma de interpretar el contexto en el que opera a la luz del cambio que él mismo provoca. Es decir, cuál es la plasticidad del Gobierno para modificar su lectura ante fenómenos que varían, entre otras cosas, por su propia acción.

Este es un aspecto central de cualquier liderazgo. Uno de los principales problemas de un líder es mantener la sintonía con su tiempo, no volverse anacrónico ni ofrecer respuestas que correspondan a un período anterior. La sociedad cambia, la agenda se modifica y el Gobierno enfrenta un desafío enorme. Mientras tanto, no le va tan mal.

Un 21% de los argentinos encuestados se siente con incertidumbre

Hoy se conoció el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella. El mes pasado había caído unos seis puntos; el anterior había permanecido casi igual, pero venía de una baja de 12. Ahora subió un 6,4%. Es un índice que mide la confianza en el Gobierno de cero a cinco y está en 2,06.

El promedio de Milei es de 2,36; el de Macri durante todo su gobierno fue de 2,27; y el de Alberto Fernández, de 1,69. Milei no está tan mal, está un poco arriba de Macri. Hay una correlación misteriosa entre este índice y el porcentaje de votos que obtendría el oficialismo en el momento de su publicación.

El Índice de Confianza en el Gobierno aumentó 6,4% respecto del mes anterior

Un índice de 2,06 indicaría que, si hoy hubiera elecciones, Milei obtendría el 41,2% de los votos. Estaría por encima del 40% y necesitaría que el segundo candidato sacara menos del 31,2%, de modo que existiera una diferencia superior a diez puntos, para ganar en primera vuelta. De lo contrario, debería ir a un ballotage, algo más complicado debido a la carga negativa que tiene.

De cualquier manera, hay que aclarar que estos números se miden en condiciones que no son comparables con las de una elección porque no hay campaña. Habría que ver cómo se ajustan, hacia arriba o hacia abajo, con la campaña del Gobierno y la de los opositores, que hoy están dormidos.

El concepto central es que al Gobierno no le va tan mal: es competitivo, pero está muy desafiado por una realidad, sobre todo económica, que a la gente no le gusta. Además, enfrenta el desafío extraordinario de adecuar su visión al nuevo contexto, modificado por su propia acción, que entre otras cosas redujo la inflación, pero produjo un ajuste muy importante en los salarios.

Juan Carlos Torre, sociólogo e historiador, escribió un libro de memorias titulado Diario de una temporada en el quinto piso. Allí relata su trabajo en el equipo de Juan Sourrouille durante el gobierno de Alfonsín y la aplicación del Plan Austral. El libro no solo permite reconstruir aquel gobierno y aquel programa, sino que también analiza la lógica de los programas de estabilización.

Juan Carlos Torre planteó tres requisitos para que un programa de estabilización tenga éxito

Torre sostiene que un programa de estabilización exitoso debe cumplir tres requisitos. Primero, tiene que tener consistencia técnica. Existe una discusión entre los economistas sobre si el programa de Milei y Luis Caputo cumple esa condición. Algunos pueden considerar que empieza a hacer agua porque el mismo ajuste vuelve a producir aquello de lo que buscaba alejarse: un problema fiscal por la caída de la recaudación. Es una dificultad importante que tiene hoy el Gobierno y que lo registra en el bolsillo del Tesoro. Por eso hay tantas noticias sobre fondos destinados, por ejemplo, a la reconstrucción de rutas que el Gobierno se los apropia para financiarse.

La segunda condición que tiene que tener un plan de estabilización según Torre es que debe ofrecer una tierra prometida, un futuro que acompañe e inspire durante la marcha en el desierto. Todo problema de desestabilización tiene algún nivel de atraso salarial, con lo cual, implica un sacrificio.

El Gobierno lo tiene claro: ninguna tierra prometida es una foto de lo que va a suceder, pero Milei asegura que vamos a ser un país próspero, como el que fuimos en nuestra época dorada, que para el Presidente fue a finales del siglo XIX y principios del XX. El discurso central es que el esfuerzo va a valer la pena. Sin embargo, en las encuestas aparece la disconformidad de los que dicen que ya hicieron el esfuerzo pero están desencantados.

El Gobierno remarca que el esfuerzo económico de los argentinos

El tercer factor, punto central, es que los gobernantes que lo ejecutan deben tener empatía con las víctimas del programa, porque siempre las hay. Y el Gobierno debe conectar con esa gente. Daría la impresión de que hay dos estrategias para este problema dentro del propio gobierno. Un ala, compuesta por gente que no está muy ligada a la política, considera que hay que decirle a la sociedad que ya va a llegar su buena noticia, pero que de momento hay que reordenar la macroeconomía. Lo dijeron Bullrich y Santilli y, tiempo atrás, también Guillermo Francos.

El propio Milei en un párrafo del discurso que leyó el 17 de agosto dijo, en cuanto a la empatía con las víctimas del sistema: “La libertad para sobrevivir requiere de un pueblo próspero y pujante. Pues los intentos de los tiranos de turno de sofocar la llama siempre se enfocan en el descontento y la pobreza para romper con el orden. Porque, si la libertad no muestra sus frutos -que son el bienestar y la propiedad económica-, la ciudadanía se olvida de su valor”.

Lo que quiere decir Milei es que si las cosas no llegan a la gente y solo se ve una fiesta de macroeconomistas que se regodean en que los números cierran, pero excluyen a la ciudadanía, la libertad termina siendo mancillada. ¿El discurso lo escribió él o llegó desde la oficina de Santiago Caputo, que es especialista en seguir encuestas? Es probable que el asesor esté mirando que la agenda está cambiando. Paradójicamente, lo que dijo el Presidente es similar a lo que sostenía Néstor Kirchner: “Es con la gente adentro”.

En su discurso, Milei sostuvo que, para que un plan económico sea destacado, sus resultados tienen que llegar a la sociedad

Ahora, este Milei es el de Santiago Caputo. Aseguran que su discurso lo escribió Julián Hampton, colaborador suyo y primo de Derek Hampton, asesor de Patricia Bullrich en su campaña.

Podríamos tomar una categorización para entender qué es lo que está pasando dentro del Gobierno que publicó el analista Andrés Malamud. Sostiene que hay dos tipos de líderes. Hay uno que a lo largo de su vida repite siempre lo mismo. se forma un mantra. Un día, la historia pasa por esa esquina y demanda lo que él ofrece. Así se sube al carro de la historia y ella lo lleva al poder, pero puede ser que en algún momento la agenda y la gente cambien, mientras él insiste y se vuelve anacrónico. Se trata del que está dispuesto a perder elecciones con tal de no traicionar a sus ideas.

Desde el punto de vista de la política, ese concepto que parece tan aceptable moralmente, puede ser inconveniente. En los años 90 apareció un libro que se titula “Elogio de la traición”, de Jeambar y Roucaute, que explica cómo hay que adaptarse a los cambios de la sociedad, que puede demandar algo distinto a lo que uno ofrece. Eso habla de la responsabilidad del político. Atarse al mástil de la propia ideología y resistirse a escuchar el rumor de la historia puede ser irresponsable y llevar al país a la catástrofe.

Por otro lado están los políticos que miran el entorno y se adaptan a él. No son camaleones porque tienen una orientación, pero la van adaptando a la expectativa de la sociedad. El gran ejemplo es Carlos Menem, que en un momento vio que la hiperinflación lo obligaba a ir hacia un lado que el peronismo nunca había soñado.

Milei, en tanto, parece ser de los que repiten y, en un momento, son llevados al poder por un reclamo específico de la historia. La demanda coincidió con lo que ofrecía. Después siguió ofreciendo lo mismo. Hay una idea que él comparte con otros miembros de su gobierno: gobernar es aplicar una receta científicamente sagrada, que debe ser implementada mecánicamente en la sociedad.

Se trata de la idea de los que no se meten con el mercado y les dicen a las familias endeudadas que ellas tienen la culpa. Profesan la convicción de no intervenir para salvar a unos y hundir a otros. Sin embargo, el gobierno inventó el RIGI, que va para unos pero no para otros. La minería, el petróleo y el gas tienen exenciones impositivas que a otros no se les dan. Los funcionarios consideran que el mercado hace su trabajo en un proceso que Milei y la gente que lo rodea festejan llamando “destrucción creativa”. Donde hay destrucción hay dolor, desaparece algo.

Hay más de 20 proyectos aprobados con una inversión total de casi US$50.000 millones

Ricardo Arriazu, ultraliberal que aplaude al gobierno de Milei, alerta sobre la utilización del concepto de destrucción. Incorpora la variable del tiempo: recuerda que la destrucción es mucho más rápida que la creación. En el medio se puede producir un desfasaje que termine generando un problema político, que en este caso puede ser una derrota en una elección.

Daría la impresión de que en esta forma de ver las cosas hay un rasgo ideológico que se corresponde con una aspiración revolucionaria: Milei quiere hacer una revolución. Es un concepto que está inspirado en la pretensión de calcar un esquema mental sobre la realidad. Lo que domina es la idea, por eso las revoluciones son violentas y hay destrucción y víctimas.

Muchas veces, lo que indica la pureza y la legitimidad de la revolución es el nivel de crueldad que aplica. Lo hemos visto en miles de revoluciones autoritarias, totalitarias de izquierda, pero también en la derecha de Milei parece haber ese espíritu de producir una reforma en la sociedad para que se calque su idea.

Esto implica cero empatía. No va con el consejo de Torre. Milei repite que, en caso de pensar en las víctimas, se demora, interviene, desfigura y traiciona la idea. Prefiere perder las elecciones antes que traicionar su idea.

Milei prefiere perder las elecciones antes que traicionar su idea

Lo que tiene de parecido esta concepción con la del marxismo y la de las revoluciones de izquierda es que hay un paraíso en la tierra que va a llegar. Anecdóticamente, morirá alguien en el camino o cerrará una empresa o alguien se quedará sin trabajo. Pero a ese se le dice “bendito sea lo que te pasa” porque es un homenaje al futuro, en el que vamos a vivir felices entre todos.

Otra pregunta: ¿todo esto es así en la cabeza de Milei o hay un presidente pragmático y calculador del costo político? Hay una encuesta de Casa 3, de Mora Jozami, que habla sobre el endeudamiento y pregunta a los encuestados si, en los últimos meses, alguien de su hogar tomó algún préstamo, crédito o financiamiento o utilizó la tarjeta de crédito para financiar gastos.

El 39% dice que no y el 58% dice que sí. Ahí está el problema de la deuda. Pero, en cuanto a los que responden según sus preferencias electorales hay un cambio. De los que votaron a Milei, el 51% dice que no está tan endeudado. De los que votaron a Massa el 75%, dice estar endeudado. De esta manera, puede ser que Milei sea un ideólogo inflexible, un dogmático o que esté pensando que no le importa los que se endeudaron por nunca lo van a votar. ¿Hay una selección de la empatía? Es como sucede con el RIGI. Es mentira que este gobierno no tiene una política industrial; la tiene, y para determinados sectores es muy generosa.

Otra encuesta evalúa los perfiles de quienes tomaron préstamos en los últimos meses

Todo esto está planteando un problema y la Argentina está en una encrucijada. Por eso hay tanta incertidumbre y un ambiente raro en la política. Se está buscando quién puede dar otra versión de las cosas distintas de la del Gobierno. Pero es muy difícil encontrarlo porque todo este problema de empatía, de un Presidente que parece estar volviéndose anacrónico -es decir, que no puede registrar el cambio que él mismo produce en la sociedad y no puede adaptar su discurso a los nuevos fenómenos abrazado al mástil de la ideología o de la escuela austríaca de economía- está logrando que el 60% quiera que Milei se vaya y haya un cambio. En las mismas encuestas hay un 70% que dice que no quiere que los otros vuelvan. Quieren que estos se vayan, pero no quieren que los otros vuelvan. Es un gran problema.

El cruce de esos dos deseos plantea una demanda muy difícil de satisfacer. Es como una especie de cuadratura del círculo. Porque se pretende que se vaya esta experiencia, pero también conservar algo de esta experiencia y, por lo tanto, no volver al pasado. Sería un cambio distinto del que se planteó a finales del gobierno de Macri, donde se produjo algo muy raro: la sociedad volvió a Cristina Kirchner, enmascarada detrás de Alberto Fernández. Ahora parece que la sociedad quiere una cruza, un centauro raro o algo que todavía no se ve que exista.

Toma fuerza un perfil de los votantes: los que no quieren al mileísmo ni al kirchnerismo

El centauro que se demanda tiene cabeza ortodoxa, valora el equilibrio fiscal. No quiere ir a una emisión descontrolada para financiar una expansión del gasto delirante que nos lleve a una inflación delirante, pero quiere que todo eso se haga con rostro humano y con sensibilidad productiva. ¿Existe esa combinación hoy en la política argentina? ¿Es posible hacer eso o el ajuste es necesariamente inhumano?

Alfonso Prat-Gay dijo hace unos meses que este gobierno es pensado para Wall Street, pero desde allá no le creen y no puede emitir un bono. ¿Wall Street valora un ajuste con rostro humano o los que tienen los bonos quieren ver sangre para asegurarse que les van a pagar? Hay una especie de morbo en el mercado ultrafinanciero y en los que valoran que haya costo social porque eso sí garantiza que el Estado tiene superávit para pagar el bono.

Pareciera que en los entrevistados predomina una ideología centrista, distinta a la de Milei. Pulsar Argentina, de Augusto Reina, que es el líder de esa consultora que está en la UBA, preguntó si, en una escala de 1 a 10, los encuestados son de izquierda o de derecha. El 36% está en el 5, es decir, que Milei parece no conectar con este fenómeno.

La encuestadora Pulsar consultó que tan de

A lo mejor la política ignora este fenómeno y logra pasarle por encima con una gran polarización discursiva, donde el 36% no tiene representación, y tiene que ir para uno u otro extremo. Porque no hay representación en el medio o va a surgir alguien que represente a este centro.

La misma encuesta consultó en qué posición se ubicarían los encuestados en una escala de 1 a 10 para determinar si son de izquierda o derecha. El promedio fue de 5,3, es decir, el centro. Cabe preguntarse si la política le habla a esa gente y tiene un producto para esa demanda. O ese sector va a estar condenado a inclinarse por versiones radicalizadas de la realidad. Los que están en el medio dicen que quieren que se vaya Milei pero que no vuelva el kirchnerismo. De momento no sabemos si la política de la dirigencia ofrece un plato en el restaurante para ese paladar.

En una escala del 1 al 10 sobre dónde se ubicarían los argentinos respecto a si son de

El Gobierno ve que tiene un problema y trata de resolverlo inteligentemente unificando su propio campo y trayendo algo del centro porque, para sintonizar con ese que se desencanta por una política inhumana o cruel, necesita traer una versión más moderada. Un Macri, a quien citan y le prometen hablarle directamente a él y no robarle dirigentes, como pasó con Santilli, Ritondo y gobernadores. Karina Milei, necesitada de acuerdo, aceptó.

El problema que tiene el expresidente es que no sabe de qué hablar porque no sabe qué pedir y los otros tampoco saben qué darle. No saben qué va a pasar el año que viene, electoralmente hablando. ¿Le conviene a Macri sumarse al oficialismo o va a desencantar a los desencantados, que es a los que quiere contener? Entonces conversa con el Gobierno, trata de salvar la Capital -que es su feudo, su caja, su todo- y, al mismo tiempo, le dice a Hernán Lacunza que ni se le ocurra bajarse de la candidatura a presidente porque podrían ir por ahí, si el Gobierno se sigue cayendo. También con eso tiene que ver la diferenciación de Patricia Bullrich, que está viendo cómo sus votantes de primera vuelta empiezan a desencantarse con esta experiencia demasiado radicalizada para lo que ella ofrecía. Probablemente tiene más olfato respecto del curso de la historia del que tiene Milei.

Karina Milei aceptó el pedido de Mauricio Macri y le ofreció un acuerdo

El Presidente llama a Macri para ordenar la política y hace otra cosa: promete futuro, una ilusión de eternidad. Por primera vez salió de su boca que va a pelear por la reelección. Hace un acuerdo con Pro para unificar el espacio no peronista y traer algo del centro, y simbólicamente moderar lo que aparentemente puede ser algo muy radicalizado y cruel, y la perspectiva de futuro con la reelección para advertirle a Lacunza que, en caso de ser candidato, se enfrentaría con él.

Mientras tanto, el gobierno de Milei, como cualquiera otro en el mundo de hoy, está expuesto a una cantidad de acontecimientos muy importantes que van a ocurrir de aquí a fin de año. El 4 de octubre es la primera vuelta en Brasil. Muy probablemente va a haber segunda vuelta el 25 de ese mismo mes. Esta parada va a ser crucial para la Argentina. No es lo mismo para el gobierno de Milei que gane Lula o que gane Bolsonaro. Sin embargo, no está tan claro que le conviene más. Si hay un Brasil de derecha quizás Milei pasaría a ser una especie de Cenicienta de ese nuevo gobierno de su amigo Bolsonaro.

Israel, con lo que significa hoy en el mapa internacional, tiene elecciones el próximo 27 de octubre. El 3 de noviembre hay elecciones parlamentarias en Estados Unidos. Es una seguidilla muy apretada. Además, habrá un acontecimiento internacional que va a ocurrir en Buenos Aires el 9 de noviembre: la visita del Papa.

El papa León XIV visitará la Argentina en noviembre

Hay muchos mensajes periodísticos y evaluaciones; incluso psiquiatras hablan de la situación emocional de Milei, de si está desbordado o no. Es imposible evaluarlo para quien no sea experto en las ciencias de la mente. Ahora bien, esos diagnósticos recuerdan a una frase de Hamlet que Shakespeare incluyó en esa tragedia: hay una lógica detrás de esa locura.

Milei dice que la caída demográfica se debe a la fiesta de los pañuelos verdes que alientan el aborto, como si hubiera una relación entre la legalización del aborto y la caída demográfica. Pero le está hablando al Papa: el 9 de noviembre viene León XIV y Milei le tira un centro, sabiendo que eligió su nombre por León XIII, quien escribió la primera encíclica ligada a la cuestión social en la historia de la Iglesia, Rerum novarum, subtitulada La cuestión obrera. Una encíclica sobre la justicia social.

Rerum novarum es la trigésima octava encíclica del papa León XIII

El Papa ya tuvo un enfrentamiento con Trump y recuerda a este otro Papa. León XIII es el autor de esa encíclica, que habla de la relatividad de la propiedad privada y sostiene que el derecho de propiedad debe tener un límite en función de la solidaridad social, algo que puede irritar muchísimo a Milei.

El 9 de noviembre, el sucesor de este hombre, León XIV, llegará a Buenos Aires. Es norteamericano por lo que, cuando piensa en política, piensa ante todo en Trump. Su familia vive en Estados Unidos a pesar de que él pasó buena parte de su vida en Perú. Ese agustino seguramente levantará banderas muy distintas de las de Milei, como ya anticipó Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, en su última homilía.

¿Milei va a salir al cruce del papa, como salió al cruce de Lula, en homenaje a Trump? ¿Va a convertirse en el gladiador de la ultraderecha para polemizar con el Papa o la fiesta transcurrirá en paz? Este es un interrogante y habrá que observar cómo se prepara el Gobierno, con una hermana de Milei al frente de una comisión de recepción. En ese marco, la visita del Papa cerrará un ciclo internacional inquietante que se abre el 4 de octubre en Brasil.



Fuente: LA NACION (extraído usando lector RSS).



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